La cruz parlante.

La hermosa Lol-Be, vestida en negro riguroso, sostuvo el periódico de la mañana y leyó la pequeña nota que en la primera página acompañaba la foto de su vecino Crescencio Canché.

Era el baktun katun tun winal kin. Día de contemplar las consecuencias de los espíritus; o como le llamaban los hombres ahora, era el 27 de Mayo de mil novecientos cincuenta y uno.

Pagó por el ejemplar y se dirigió de forma directa a su casa, distante a penas unas dos cuadras sobre el camino blanco.

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Hondonada del rey

No hay amigos cerca,
ni enemigos con quien pelear.
No hay manera de esconderme
en este mundo lleno de mentiras.

Mi voluntad se ha perdido
detrás del horizonte de la esperanza.
Mi fe está marchita
y nunca volverá a florecer.

Mi nombre vaga en el viento,
llegando a estrellas opacadas.
Mis sueños para siempre rotos
en cada noche desperdiciada.

Mi silueta tallada a fuego
en el muro inquebrantable de los lamentos,
dentro del salón del olvido,
de donde no podrá salir.

Mi camino ha llegado a su fin
en el borde de la vida misma.
Mis ojos se cierran acompasados

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Monterrey Lovers

La motocicleta, luego el tren, lento animal amargo y oxidado que es y que ha sido. Mucho ruido, algo transportarán.

Aunque aun la noche no es profunda, las mercuriales ya se prendieron. Sabes por que se reflejan las macetas puestas en la parte más alta del inmueble.

Son las 8:45, ya con los labios repletos de sabores, entre diez y quince detonaciones se escuchan . Como a dos cuadras, tanteas.

Es valido tantear si lo que haces es amor. ¿La gaita, para que sirve?, la gaita sirve para enamorar, para silbar en los muslos.

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II

invernantes árboles me habitan
en la diurna, transparente
soledad de una tarde de febrero

me preocupa aquella soledad
acostumbrada a enraizar
azules pájaros de cantos notariales
en puertas profundas y tranquilas

puertas que resucitan de golpe
piedras y raíces
gestos y pupilas
alegrías y principios

que acorralan y expulsan
muertos de transversales cementerios
muertos ahorcados por cuerdas de memoria
acribillados por palabras de tristeza
aplastados por la llana
parsimoniosa tierra de enero

y viene a lo lejos, a lo mejor
y sólo a lo mejor

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000 Texto EL ABUELO por Antonio Bonilla

De mi abuelo apenas recuerdo algo, la mayoría de las cosas las he olvidado con el paso de los años, ya queda muy poco en mi corazón. Con este aro de hierro que él usaba como llavero, traigo a mi memoria esos recuerdos de la infancia a la edad de siete años, cuando él lo sacaba de su bolsa y las grandes llaves que colgaban, tintineban alegres como campanillas de plata, tomandolas con delicadeza a pesar de sus rudas y callosas manos.

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