Sin vino, mujeres y canto.

Todas y cada una de las tardes a esta misma hora, es la hora
del té. El doctor ya me ha quitado el café por mi precaria salud.
Y no es té negro, mal haría, ya que contiene cafeína, ni té
verde que me pinta las tripas, es de manzanilla que me las
suaviza.

Ya no tomo alcohol, me han quitado la vida;sin él nadie soy.
Ya ni me puedo sentir ni príncipe, ni vagabundo, ya no soy dueño
de nada, ni de nadie.
He dejado de beber y las horas se me hacen largas,insoportables
e iracúndas, porque no tomo ya ni un trago.

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Hoja en blanco

Hoja en blanco esperando una respuesta de mi parte
Hoja en blanco para escribir su nombre con letra de
imprenta.

Nombre que se pierde en las noches de desvelo
Y se funde con el aróma del no me olvides, y el perfume
de los azahares, con sonido de lluvia que golpea incesante
sobre las tejas de la azotea.

Canto de grillos y cigarras, tenores fracasados que
esperan la señal para comenzar su concierto.
Aves que perdidas en el viento buscan con afán el nido
para no morir de frío, en la noche turbulenta.

Lágrimas que no saben donde caer; alma solitaria que

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Solo yo me entiendo

Si no le entiendo a la vida su forma de pasar, menos le entiendo a tus palabras que me suenan falaz. No me he podido explicar ¡el cómo! sí yo te entregue mi amor, lo fuiste a poner en la bandeja del olvido tirándolo a los puercos, importándote un bledo, como si yo fuera nada.

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Fruto prohibido

Soñé con bello jardín en el que tú estas posando, mientras yo te estoy pintando
con pinceles que brotan de dedos y manos, para capturar tu imágen y no huyas
como niebla matutina. Que diera por adherirme a tu corazón, como copo de nieve
que se pega en el cristal de la ventana, cuando cae sobre el balcón de la esperanza.

Que alivio es poder escuchar tu voz, me refresca y me eleva hacia los cielos de los

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Mi otro yo

¡Para qué buscar la gloria y la fama!
¿Para qué? Si ni siquiera te conoces a ti mismo.

No sabes ni a donde vas, ni que camino seguir
Vas tentaleando en el camino como el pobre ciego
que no ve la luz que tiene adelante.
No sabes que buscar, ni que encontrar ¿y para qué?

Vas tropezando con las piedras que te ponen y de
nuevo te levantas para volver a caer.
¿Para que tanto ilusionar si lo que esta junto a ti
no lo puedes tocar?

Como si no tuvieras brazos para
poder abrazar, como si no tuvieras bocas que besar,

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