reloj de pulsera

y si perdí la carrera,
si regreso al inicio
sin llegar a la meta,
si las horas
son las mismas
hojas muertas.

si cuando nadie me mira
no soy mirada
ni recuerdo,
soy nada.

si entre recuerdos
recuerdo de ti
solo las sonrisas,
las caricias,
las noches cortas/largas
abrazados.

si no pague el error
y aun te extraño,
si tiemblo solo a veces,
cuando el frío no es frío
si no aliento de tu boca,

si el regreso es primavera,
y tarde soleada
que nada tiene que ver
conmigo en las mañanas.

si no guardo mis manos
en tu cadera, sobre tus ojos,

Porcentaje: 10 (1 voto)

tengo sueño

es casi medio día
-sea lo que sea que eso signifique-
y tengo sueño,
quédate conmigo
hasta que la noche
se haga un espacio,
en nuestro abrazo

Porcentaje: 10 (1 voto)

27

este no pretende ser un poema
y definitivamente no lo es,
solo son un montón de letras
que no sirven realemnte
para decir nada,
al menos nada importante,

no hablo sobre el cansancio del sol,
ni sobre el mundo que crece
y se vuelve verde o se desmorona,
no digo nada sobre el cielo
o la forma de las nubes,
ni sobre los niños que juegan
con las piedras que me estorban,

este no pretende ser un poema,
son solo un montón de letras
que quieren hacerse mi pared,
para esconderme un poco y decir apenas
en la última línea,
que amo despertar por las mañanas

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Virgen perpetua -a media noche-

Apaga las luces y enciende mi mirada,
alumbra este lugar de soledades
llenas de alcohol y abandonos.

Que la música sea el espacio,
que tu cadera haga latir el mundo
y tu cintura sea igual que tu cuello,
así como tu boca es igual que tu sexo.

Apaga las luces y enciendeme en llamas,
vuelveme cenizas de cigarro,
incendia la venda de mi cara,
mi camisa, mis sabanas inútiles
mirame como si el amor bastara
para dejar de creer.

Apaga las luces e incendiame el alma,
llena mi cama, descansa mis pasos,
que la muerte me mate,
que el amor me ame,
que tu cuerpo me confirme

Sin votos

Hay un mundo indiferente

Hay un mundo entero
al que le soy indiferente,
que me da la espalda
o pasa mirando de lado.

Casas y edificios
con puertas cerradas,
miradas con heridas abiertas,
y un caudal de silencio
por las calles,

en donde putas y poetas,
por igual,
ofrecen el amor
que no les sobra
y tampoco necesitan.

Hay esquinas con recuerdos
de vuelta y vuelos,
aves en el cielo
aferradas a los cabellos de dios,
pasos en el suelo
condenados a las lágrimas
de la muerte.

Calles con lluvia
y aparadores desnudos,
luces parpadeantes,
miradas que se apagan
en tragos de licor.

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