Habíame acostumbrado

Habíame acostumbrado
al ronroneo matutino de tu voz,
a tu presencia mínima
en mis ratos
de luminiscente oscuridad.

Habíame acostumbrado
a besar tu boca
cuando exclamabas:
tengo sed.
A la foto tuya
en mi diario guardado.

Habíame acostumbrado
a tu silencio
que me alentaba
a continuar mi vida
cuesta arriba.

Habíame acostumbrado
a tu eterno adiós
que por ser así
no me di cuenta
el día que te perdí.

Flota en el ambiente
tu recuerdo salpicado
de interrogantes.
Habré que cambiar de color
las paredes.

Sin votos