Poetisas y poetas

Gracias por esos minutos,
sumándose a las horas,
para vestirse de días
y disfrazándose de semanas,
se van hilvanando meses
y al voltear al calendario,
verlos convertirse en años.

Gracias por las suaves manos,
tejedoras hábiles de sueños
que recorren los caminos
con imagen y palabra
y por los dedos entonados
para pulsar las finas cuerdas
devolviendo notas por silencios.

Gracias por la palabra sincera,
seria, amigable o descarnada,
transitando veredas o cimas,
recovecos y escondites;
por extender las alas al tiempo,
remontando horizontes lejanos
entre letras, calmas y viento.

Gracias por las mil y una noches
plenas de gozo y placeres,
por la sonrisa y la caricia,
por la ira y el enojo,
el engaño o la quimera,
el sentimiento compartido,
y los mil amaneceres.

Gracias por amar así
y también por odiar tanto,
por la humildad y vanidad,
la honestidad y la mentira,
por el sueño y el insomnio
por estar esta noche aquí;
gracias por ser quienes son.

Gracias por traer a cuestas
a la luna acompañante
para alumbrar la penumbra
y por encender la antorcha
que durará hasta el alba
para incendiar un sol nonato
y anegar de luz otra mañana.

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