Gracias por esos minutos,
sumándose a las horas,
para vestirse de días
y disfrazándose de semanas,
se van hilvanando meses
y al voltear al calendario,
verlos convertirse en años.
Gracias por las suaves manos,
tejedoras hábiles de sueños
que recorren los caminos
con imagen y palabra
y por los dedos entonados
para pulsar las finas cuerdas
devolviendo notas por silencios.
Gracias por la palabra sincera,
seria, amigable o descarnada,
transitando veredas o cimas,
recovecos y escondites;
por extender las alas al tiempo,
remontando horizontes lejanos
entre letras, calmas y viento.
Gracias por las mil y una noches
plenas de gozo y placeres,
por la sonrisa y la caricia,
por la ira y el enojo,
el engaño o la quimera,
el sentimiento compartido,
y los mil amaneceres.
Gracias por amar así
y también por odiar tanto,
por la humildad y vanidad,
la honestidad y la mentira,
por el sueño y el insomnio
por estar esta noche aquí;
gracias por ser quienes son.
Gracias por traer a cuestas
a la luna acompañante
para alumbrar la penumbra
y por encender la antorcha
que durará hasta el alba
para incendiar un sol nonato
y anegar de luz otra mañana.
hace 7 horas 53 mins
hace 8 horas 17 mins
hace 11 horas 21 mins
hace 11 horas 28 mins
hace 11 horas 34 mins
hace 11 horas 36 mins
hace 11 horas 45 mins
hace 11 horas 47 mins
hace 11 horas 54 mins
hace 11 horas 59 mins