Todas y cada una de las tardes a esta misma hora, es la hora
del té. El doctor ya me ha quitado el café por mi precaria salud.
Y no es té negro, mal haría, ya que contiene cafeína, ni té
verde que me pinta las tripas, es de manzanilla que me las
suaviza.
Ya no tomo alcohol, me han quitado la vida;sin él nadie soy.
Ya ni me puedo sentir ni príncipe, ni vagabundo, ya no soy dueño
de nada, ni de nadie.
He dejado de beber y las horas se me hacen largas,insoportables
e iracúndas, porque no tomo ya ni un trago.
¡Que fastidio y que dolor! De no poder ver la vida color de rosa.
Me tengo que acostumbrar y hacerme la ilusión de tenerte ¡Oh botella!
junto a mí y abrazarte y besarte en loco desvarío, y de tu juventud
contagiarme, precioso vino burbujeante, tierno y rosagante,que en
mi mesa aparecía todos los días, a las dos de la tarde.
Mis comidas son tristes, nada de acidés. Sin vino, cigarro, mujeres y
canto, realmente no sé que voy hacer. ¡Tampoco tirarme a un pozo!
Resignarme y pensar que ya me llegó la hora, la que tarde o temprano
nos llega a todos, la hora de la meditación.
Hacer el balance al cual le tenía yo miedo, pero no hay de otra, mí
Señor, más que pedirte perdón por mis faltas y tonteras, e irme
a uno de los rincones en donde habitan muchos poetas.
No me puedo imaginar un poeta sin alcohol, es como un día sin sol.
Como un cielo sin nubes, como un corazón sin amor. Como un niño
sin sus padres, sin la música de una canción. Como una voz sin las
cuerdas vocales, sin tu presencia a mi lado.
Tengo que tomar ahora de la copa de la vida, que tiene otros muchos
sabores que nunca le conocía, por necio y petulante.
Me perdía de sus néctares, de los brillos de los ojos de mis nietos,
del amor de mi mujer, y de mis hijos también.
Es un reto para mí, lo tengo que superar. Me quiero sentar en los
cuernos de Selene y desde allí poder observar al vecino de allá arriba,
el que se llama y le dicen Dios, Padre y Espíritu Santo. De su cáliz beberé,
no me hará falta más.
Sangre santa e inmaculada, cuerpo en la hostia guardado, y la boca acercaré,
suplicando el perdón y que se apiade de mí, como ha hecho con todos los demás.
Padre, dadme el vino de tu santo grial. ¡De ese sí puedo tomar!
Como que ultimamente andamos muy dados en hablar de Dios, no te parece?
Muy bueno el poema, aunque ajustaria la cuarta estrofa un poco, para que tenga mas consistencia. No se, eso haria yo
Saludos y gracias tambien por leerme
Querida amiga deberíamos hablar más de Dios que de otras cosas, El todo lo mueve, hace y deshace, bueno según mis creencias. El texto me llevó a El sin proponérmelo. Quizás me contagiaste en el subconciente con tu hermoso poema sobre El. Muchas de las veces hay coincidencias, ya lo hemos visto en otras muchas ocasiones en que hay un tema muy socorrido aquí dentro del taller. Levantaré una investigación para anotar cual es el tema más manido.
Ya te contaré, pero creo, en principio que es el amor, los celos, el desengaño, los paisajes, los días de lluvia, etc. Quizás en ese orden, y eso a ojo de buen cubero. cuervo