El mal de Amores de Everardo Madero

"Estas yerbas te harán pasar el mal de amores muchacho" dijo Juanita mientras barria el pecho de Everardo con una mata de albacar. "pero tienes que dejar de escribirle a esa muchacha de los Betancourt. Cada vez que te echo las cartas siempre dicen lo mismo, no cambian, el día que veas las torres danzar bajo la luna llena, de cierto tus padre morirán"

"Pero Doña, que eso de que las torres bailan... segurito que no leyó bien las cartas... a mi se me hace que..."

"Las cartas no mienten muchacho!... y 'hora silenciate. Estas yerbas 'tan negras de tanto mal de ojo que tráibas. Pásate por el carbón que está en el suelo, recuerda que tienes que hacer cruces cada vez que pases por el, pa' quitarte la muerte que traes encima, ya te digo que anda rondando este pueblo por todos lados, puritita envidia que traibas encima"

Everardo dió unos pasos meditabundo, pensando en las cartas de amor que le dejaba a Alfonsina en el misal de los domingos, con olor a colonia de la yerbería, jurando que la fragancia perfumara las pupilas de la muchacha mientras se comía las palabras escritas con luz de velas y calor de hombre enamorado. Pensó en la manera en la que Alfonsina retendría su carta entre sus albinas manos delicadas, para apretarla contra su pecho evitando que Mamá Tita se diera cuenta de los amoríos ignotos de un par de adolescentes que se incendiaban en el patio trasero de la iglesia mientras la muchacha pretendía dar clases de catecismo y él fingía estar confesandose con el Padre.

Se moría de las ganas por estrechar su delicada cintura y recitarle al oído las promesas de un futuro eterno en la Huasteca infinita, con cuatro hijos corriendo en sus sueños y un jardín de aplomo para una boda de princesa. Everardo Madero era y seguiría siendo por siempre el enamorado del garbo y la donosura de una mujer marmoreo que evocaba cuentos de princesas y bellezas no contadas, aunque su lazo matrimonial estuviese ligado, sin saberlo, a una noche de luna llena, bajo la cual las torres danzarían hasta cobrar las vida de los Madero.

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Simplemente gozando la lectura...
Saludos
Modesto Herrera
http://modestoh.bitacoras.com

Sorge un piccolo astro

Lleve a México unas cartas del tarot...los arcanos mayores, antes había leído de manera vaga el significado de cada una de ellas; ya a casa de mi madre me puse a la "tarea" de leer las cartas a cada uno de los de mi familia...(promesa, con la intención de ahondar y manejarlos psicológicamente) me fue fácil pues la personalidad de cada uno de ellos la tengo bien definida; y sabes, solo una vez me saliò la torre.
Entonces...en algo tiene razón Juanita..." las cartas nunca mienten"

Oh' escusa, un comentario echado ahí...
saludos afectuosos!