Lágrimas contenidas

Acaba de leer la novela "Muérdele el Corazón" de Lydia Cacho, no pudo parar de leer hasta que terminó con la última página, y como dicen que los ciclos no se cierran hasta que uno escribe sobre lo que lee; decide en ese instante sacar su super libreta. Son las 3 de la madrugada.

No se escucha otra cosa más que la mezcla del tic tac del reloj despertador que tiene en su buró, uno que otro grillo que se esconde en la oscuridad de su casa que rinrinea alegremente y sus constantes moqueadas. Un torrente de lágrimas ruedan por su cara y se atascan en las arrugas de su cuello, no se levanta de la cama ni a agarrar un "klinecs" por temor a perder el hilo de sus ideas.

¿Qué siente?
Mezcla de tristeza e impotencia, rabia, angustia y compasión se agolpan en su pecho.
¿Qué lo produce?
La solidaridad de reconocerse mujer y saberse madre, igual que la protagonista.
¿Qué decide?
Escribir un final de cuento, que sea diametralmente opuesto a la realidad.
¿En que piensa?
En el cuento de la Sirenita, el original, donde el mundo es cómo es, NUNCA JUSTO.

El resultado...
interrumpe su escritura,
Sabe que:
Si el final fuera diferente, estaria contribuyendo a formar mujeres ignorantes,
y piensa para sí misma en el valor de las letras ahí escritas:
Si este libro puede evitar que UNA MUJER se contagie del virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) USANDO CONDÓN, aún con su marido, servirá a su propia causa.
Rayotea lo que ha escrito, el final es el final.
Así de crudo es el mundo.
spha2008

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