Honestamente y con el respeto que todos los involucrados me merecen, me parece patético, muy triste y lamentable que personas ilustradas, inteligentes, letradas y hasta brillantes me atrevo a decir, se enfrasquen y se líen a golpes como colegiales malcriados y resentidos.
No pretendo darle a nadie la razón, aunque la tenga y aunque quisiera, porque eso significaría erigirse en juez y no soy nadie ni me siento capaz para hacerlo con sentido de justicia. Soy tan solo un vecino más y amigo de quien aprecie esta mano tendida que les pide de corazón que sean tolerantes y tengan la humildad y caridad suficientes para aceptar los errores propios y perdonar los ajenos, sin exigencias ni amenazas.
Mas bien hago un llamado a la cordura y a la razón con la intención de que cesen estas manifestaciones de desatino que a nadie benefician en lo más mínimo y en cambio desmerecen tanto a las personas como al taller en su conjunto
Gracias
Ponciano Palacios
Comparto la idea de que un taller es un lugar de análisis y discusión, un espacio para la crítica bien intencionada, constructiva, no insidiosa ni hostigante, un sitio de ayuda de mutua para el crecimiento; en pocas y llanas palabras: un campo nudista, donde los ropajes, joyas, títulos nobiliarios, literarios, retóricos y demás enjuagues del mundo exterior se dejen colgados en el perchero o en el locker, especialmente en el momento de la crítica y la réplica, es decir en la interacción más personal y directa que se da una vez que algún texto, bueno, malo o regular sea subido al taller y cuando la sensibilidad está a flor de piel, de ambos lados de la línea, en el remitente y el destinatario.
E insisto, no pretendo darle la razón a nadie, aunque lo desee, quiera y pueda. A mi muy particular modo de ver cada quien tiene un pequeño pedazo, pero ese no es el punto. Lo verdaderamente importante, también a mi juicio, es que cada quien reflexione, saque sus propias conclusiones y, en buena onda, haga lo que le corresponda... para que rime.
Ya lo dije hace poco vez por aquí y lo repito: ¿Quieres tener la razón o ser feliz? Esta es una pregunta que cambió mi vida y no significa que me haya vuelto indefinido, tibio, pusilánime o mediocre; todo lo contrario. Simplemente me ayudó a tener más claros mis objetivos y prioridades, a redefinir mi actitud frente a los demás y no comprar problemas ajenos. Con los míos me basta y sobra.
Quisiera también aprovechar esta oportunidad para solicitar a la Comisión Internacional de los Derechos Humanos que incluya dos derechos más: El derecho a equivocarse y el derecho a enmendar.
Si con esto que digo me equivoco u ofendo a alguien, pido sinceras disculpas y me acojo al segundo derecho propuesto.
Salud y saludos.
Ponciano
PD: Por cierto, sugiero darle una releída a los Derechos Humanos AQUI , porque creo que andamos algo chuecos en algunos aquí en el taller, el 1o y el 12o en particular.
Me gusta trabajar en grupo, me gusta que me sugieras algo y poder discutirlo, aceptarlo o no, yo generalmente acepto las sugerencias y las incorporo como hice con las tuyas porque eso es trabajar en taller. Viajero lo hace. Casi todos aquí lo hacemos. pero había este grupo de los intocables, incluyendo desgraciadamente a Modesto, quien podía sugerir e incluso decirte cómo rehacer tu texto, pero jamás aceptaba sugerencias, quien no toleraba pleitos en el taller, pero cuando se ofendía se ponía pinto al "regañado" como sucedió con Rafa y los Jai Jou Jus del Penacho de Moctezuma. No voy a permitir que una sugerencia mía hecha buena lid a una aprendiz sea contestada con un insulto. Y digo aprendiz con todo el derecho. Ya se fueron dos intocables. Si se va una tercera, por mí, será una ganancia. Y disculpa, pero esta soy yo. Defiendo y discuto. Es parte de un taller. No voy a andar más de puntitas para complacer a alguien que a la hora de la hora, no era digno de complacer y que ya no está aquí.
Un saludo fraternal,
María Celeste
http://neurosiscotidiana.blogspot.com/