La Mosca

CUENTO

El día del secuestro. Fue una acción sorpresiva y letal: Sólo nos miramos a los ojos. Me apuntaste con tu corazón, directo a mi cabeza.
Me subiste con violencia a tus brazos. Cerraste las puertas de amor. Vendado de los ojos con un beso, me trasladaste a tu casa de seguridad.
La negociación fue corta; sin palabras. Sólo se escuchaban tus gritos… tus murmullos de amor; ayes de placer que nos llevaron a un acuerdo inmediato.
Tu principal exigencia, era no avisarle al corazón. Tres millones de besos en dólares y dos millones de caricias en pesos mexicanos.
El plazo vencía esa misma noche. Juraste que no me darías un minuto más. Vino la oscuridad y el silencio. Comenzó la tortura: tus manos en piel.
Al ver que no cedía, que me resistía a darte mi número telefónico, para hacer el contacto: me amenazaste con cortarme las alas para que jamás pudiera escapar de tu cielo.
Al ver mi resistencia, aumentaste el grado de tortura. Tus labios comenzaron a recorrer toda mi piel. Tus labios comenzaron a comerme a besos.
Un pequeño rayo de luz de neón se colaba a la habitación. Corriste la cortina y lo apagaste. Vino la oscuridad total, absoluta.
Parecía que tenías miedo de que te identificara, que te reconociera, pero con el puro sabor de tus labios, sabía que era tú: “La Mocha Vidas”. La que escapó de mi cárcel y quería vengarse: quería la revancha.
Todo indicaba que eras tú: tu silencio. Tu silueta. El perfume de tu cuerpo y, sin darte cuenta, la luz de tu alma iluminó tu cara; ese, el brillo de tus ojos te delataron.
Cabalgaste en mí y tu divina silueta, tu santa imagen se transformaba a veces en mujer, a veces en plagiaria, a veces una delincuente de buen corazón, pero plagiaria.
En un descuido quise huir de ti, pero, sentí en mi espalda dos tersas puñaladas de tus senos desnudos. Tus brazos me alcanzaron y tus labios sentenciaron: mil besos de castigo.
Pero, como cualquier delincuente, te quedaste dormida: te ganó el sueño; el cansancio. Era mi oportunidad de escapar y pedir ayuda al corazón.
En eso, llegó un ángel para liberarme, pero, no pudo romper las gruesas cadenas del pasado que me ataban a ti. Pensamos en hablarle a la prensa, pero ¡no! Era mejor esperar; Dicen que en este caso de secuestros es mejor aguardar y esperar un rato de suerte o un milagro.
Y ¡así fue! Vino el Milagro, porque Dios intervino como mediador. Sin embargo: no cediste. Fuiste terca y necia. Mostraste ese tu corazón duro y sin amor: hueco, clásico en un delincuente dedicado al plagio de corazones.
Exigías en tiempo y forma el pago exacto del rescate. Ni un minuto más, ni un peso menos. Fue entonces que desperté y me vi contento en las manos de Dios.
Ese mismo día, a escondidas, un ángel me llevó un periódico dando cuenta de un hombre que murió torturado, víctima del secuestro: Era yo... Pobre de mí: pensé. Respecto a la plagiaria: ¡Huyó! Decía el periódico. Logró escapar oculta entre las sombras de su vida… La policía confió en encontrarla pronto, pues había dejado infinidad de huellas digitales y labiales en el cuerpo de su víctima.

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Hola José,

Su texto es incertidumbre para mí. Me parece bien llevado (con detalles que pueden corregirse y ya le han señalado), con momentos bellos y fuertes, pero que en su totalidad es tan, pero tan rosita y bonito, lleno de imágenes tan trilladas y comunes, que le quita todo lo original que es.

Aunque, ¿sabe?, lo felicito por correr el riesgo y ser cursi (pero sólo un poquito). Total, el amor da para eso y mucho más.

Sigamos escribiendo,
noemkr

Ya me lo había advertido Demi, esa frase tan utilizada pero tan sabia: en gustos se rompen géneros. Y voy a decirles por qué: a mí este texto me pareció ingenioso y bien llevado. Tiene algunas fallas sintácticas y gramaticales, que ojalá en escritor descubriera y corrigiera, pero la historia en general consserva el hilo narrativo y la metahistoria de manera excelente.
Hace de un sentido figurado un hecho real. Me gustó mucho, en verdad, y solamente quisiera que se le corrigieran las fallas como por ejemplo, al inicio la primera frase queda incompleta al cerrarse con punto y seguido: El día del secuestro. Lo correcto sería darle continuidad de esta manera: El día del secuestro ejecutaste (lograste, lo perpetraste, me plagiaste mediante ) una acción sorpresiva y letal. Podría recorrer y corregir todo el texto, pero prefiero que los escritores los corrijan ellos mismos a hacer la grosería de reescribirlos por ellos. Después de todo, ya no estamos en primero de primaria.

Luc

Texto de esos que se escriben en hojitas y se venden en el metro o se adquieren junto con una rosa en un alto... Apto para un 14 de febrero, desde luego, cambiando el título por uno acorde con la temàtica. De los textos que has subido, éste me parece el màs débil, quizàs conveniente para una lectura adolescente. Al menos, para mi gusto. Saludos. José Manuel. es tan grande mi imaginación que a veces creo en mi propia existencia.

Que manera de escribir, que forma de llevar la historia, para no darnos oportunidad de apartar la vista por temor a perder del hilo.

gracias por estos momentos...

me gusto mucho, humildemente.

Saludotes

Zita

Gracias Zita por tu comentario. Escribir es medio placer y, cuando, alguien leé lo que uno redactó, entonces es placer entero. Mil gracias.

Gracias a todos por su comentario sobre mi texto. Tomo en consideración sus consejos y trataré de mejorar y ser más cuidadoso en ellos. A José Manuel, acepto y me declaro menso (aunque en el barrio nos llamen de otra manera) que me equivoqué en el título, pues "La Mosca" corresponde a otro texto que originalmente pensaba enviar y olvide cambiar. Gracias. Reitero, seré más cuidadoso.