El amor

Sabía que sólo tenía 48 horas de vida. A gran velocidad se paró sobre un espejo y descubrió que era bella. Abrió sus alas transparentes, vitrales majestuosos, pero frágiles. Frotó sus patas delanteras y giró sus poderosos ojos; afiló también sus patas traseras. Pensó en el amor, sabía que alguien vendría y se desnudó.
Un leve golpe del matamoscas la sorprendió y la hizo caer sin conocimiento. Un niño la cogió entre sus diminutos pero regordetes y diabólicos dedos: con el índice y el pulgar le arrancó las alas. El dolor era insportable, pero pensó que pronto vendría el auténtico goce; el dulce placer del amor.
El frágil y mutilado cuerpo, grotesco, fue depositado en una enorme telaraña de plata, con perlas de cristal liquido que deja la lluvia. La mosca sufría y a punto de volver a perder el conocimiento, vio aproximarse a la araña.
Esta al ver a la mosca moribunda e indefensa, la envolvió en sus hilos de sueño. La mosca comenzó a sentir un extraño calor y, ya en el capullo, envuelta en sábanas de seda, entre hilos de plata y perlas de cristal, murió pensando que hacia el amor.

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Y con esto ya somos dos y no estamos jugando a los encantados, je je je.

Realmente me gustó; es narrativo pero también es muy poético. Las imágenes, cómo las vas mostrando, es buenísimo.

Un placer leerte,

Amapola

Yo me sumaría al compañero que te sugiere quitar tantos "sus". Podrías usar todos esos elementos para describir a la mosca, se me ocurre algo así: "...y descubrió que era bella. Alas abiertas, transparentes, vitrales majestuosos pero frágiles. Afiladas patas, ojos poderosos. Giró. Pensó en el amor..."
Me dejaste picada. Quiero leer más cuentos.

Amigo José: atractivo tu relato, con las sugerencias que ya te han enunciado. A pesar de ser prosa, no deja de tener cierto encanto poético que hace sublime a una mosca generalmente repugnante. Y no tienes por qué dar gracias, pues la función de un taller como este es el que con la lectura y corrección de nuestros trabajos orientemos el camino. Los comentarios a veces seràn buenos otras malos o quizàs peor, pero hacemos lo que nos gusta. Saludos. José Manuel. es tan grande mi imaginación que a veces creo en mi propia existencia.

¡Bien, vecino! buena historia, corta pero sustanciosa a la que solamente le haría unas observaciones:

a) Dejar "aire" entre los párrafos. Habemos personas a quienes se nos tergiversan los renglones cuando los textos no tienen "peldaños". Dicho de otra manera, son más seguras las escaleras que las rampas, al menos para tu humilde servidor que cree haber escuchado en lontananza la primera campanada de una misa de cuerpo presente.

b) Alguien decía que el verdadero problema de la humanidad es la existencia de los (pronombres) posesivos. Tal vez tenga razón. En el caso del texto, observo demasidos "sus", sobre todo en el primer párrafo:

"Sabía que sólo tenía 48 horas de vida. A gran velocidad se paró sobre un espejo y descubrió que era bella. Abrió sus alas transparentes, vitrales majestuosos, pero frágiles. Frotó sus patas delanteras y giró sus poderosos ojos; afiló también sus patas traseras. Pensó en el amor, sabía que alguien vendría y se desnudó."

Seguramente algunos podrán catafixiarse por "las" o "los", sin perder el sentido del texto.

Siento el final demasiado brusco y concluyente, especialmente si nuestr@ amig@ díptero no había probado antes las mieles de eros. Sin afán de ofender, sino de aportar algo, yo escribiría algo más velado -y tal vez ingenuo, como tu personaje-, algo como:

"...entre hilos de plata y perlas de cristal, se abandonó en los brazos de un suave sopor, pensando que por fin conocía (o la visitaba) el amor con traje de noche."

En lo personal, me gustó; adelante y felicidades.

Salud y saludos

Ponciano

Completamente real en algunas ocasiones.... y en algunas situaciones.... lo malo es cuando uno viene a ser la mosca, no en la sopa, si no en la telaraña.

Felicidades

Saludotes

Un gusto, un honor y un lujo leerlos.

Zita

Mi padre me enseñó que uno de los grandes dones del ser humano es ser agradecido. Yo lo soy. Gracias a ti Zita, a Ponciano, a Juan Manuel a Amapola y otros muchos compañeros que men dado excelentes consejos. Gracias.